Las novelas se basan principalmente dentro del género fantástico. La historia se ubica principalmente en Hogwarts, un internado británico para magos, donde se dejan un número de pistas escondidas en la narracion, mientras los personajes persiguen a una serie de sospechosos a lo largo de exóticos escenarios, llevando a un giro final inesperado. Están escritas en tercera persona con un narrador omnisciente que focaliza en Harry salvo contadas excepciones (como los primeros capítulos de La piedra filosofal, El misterio del príncipe o Las Reliquias de la Muerte), y los secretos de la historia le son desvelados al lector al mismo tiempo que a Harry.
Los libros tienden a seguir una fórmula muy estricta. Ubicados a lo largo de años consecutivos, generalmente comienzan con Harry en casa de los Dursley, en el mundo muggle. Seguido, se traslada a algún escenario mágico, como La Madriguera, el Callejón Diagon o Grimmauld Place, 12, por un breve período antes de empezar el año escolar, el cual comienza cuando se sube al Expreso de Hogwarts, en el Andén 9¾. Una vez allí, se desarrolla la historia que alcanza su clímax cerca o justo después de los exámenes finales, cuando Harry debe enfrentarse a Voldemort o alguno de sus Mortífagos. Por último, aprende una importante lección o detalle clave de la trama en una conversación con Albus Dumbledore. Esta fórmula se rompe completamente en la última novela, en la que Harry y sus amigos pasan la mayor parte del tiempo fuera de Hogwarts, y sólo regresan allí para la confrontación final.
Por otro lado, Harry está presente de alguna manera (físicamente, a través de un sueño o una visión) en cada capítulo hasta el quinto libro, y a partir del cual, aparece en la mayoría. Esta estructura permite al lector desenvolver los misterios al mismo tiempo que Harry, encontrando pistas sólo cuando él lo hace.
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